Yuca consolida a México en el supercómputo; la infraestructura de IA más potente del país

México cuenta desde 2025 con la infraestructura de supercómputo e inteligencia artificial más robusta de su historia. Se trata del superclúster Yuca, instalado en el Área de Cómputo de Alto Rendimiento de la Universidad de Sonora (Acarus), que desde su puesta en marcha en mayo de ese año se posicionó como la plataforma con mayor capacidad operativa a nivel nacional para tareas científicas de alta complejidad.

La relevancia de Yuca dentro del ecosistema tecnológico del país ha sido subrayada por la comunidad académica, gracias a su ventaja técnica, se explica por su capacidad de procesamiento de 2.3 petaflops, lo que le permite ejecutar 2.3 miles de millones de operaciones por segundo y reducir drásticamente los tiempos necesarios para desarrollar investigación avanzada.

El superclúster fue adquirido con recursos de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) y está abierto a la comunidad científica que requiera grandes volúmenes de cálculo y simulación como parte de proyectos académicos. Entre las disciplinas que ya se benefician de esta infraestructura se encuentran la física, las matemáticas, la química computacional y la astrofísica, además de otras áreas estratégicas para el desarrollo científico del país.

Según información oficial de la Universidad de Sonora, Yuca funciona a través de Open OnDemand, un sistema de código abierto que facilita el acceso remoto a recursos de computación de alto rendimiento mediante un navegador web. Esta modalidad ha permitido que, en apenas cinco meses de operación, 108 investigadores y sus equipos hayan utilizado la plataforma, acumulando más de 300 mil horas de cómputo, un volumen de trabajo que equivaldría aproximadamente a 70 años de esfuerzo humano continuo.

Finalmente, para concretar su operación en 2025 se destinaron cerca de 68 millones de pesos, de los cuales aproximadamente 60 millones se canalizaron a la compra del equipo, principalmente durante 2024.

A pesar de estos avances, especialistas advierten que el desafío va más allá de disponer de tecnología de punta. Para Nellen Filla, el siguiente paso es integrar estas capacidades en una red nacional de supercómputo que permita compartir recursos, coordinar esfuerzos y garantizar un uso sostenido y estratégico de infraestructuras como Yuca, con el objetivo de fortalecer la competitividad científica y tecnológica de México a largo plazo.

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