Estados Unidos y Reino Unido se convirtieron en los dos únicos participantes en la reunión de la Cumbre de Acción de la IA de París que decidieron no firmar el acuerdo internacional sobre inteligencia artificial. Mientras más de 60 países asumieron compromisos para garantizar una IA abierta, transparente, ética y segura, ambas naciones optaron por mantenerse al margen.
El documento firmado por países como China, India, Japón, Australia, Chile, Brasil y Canadá resalta la necesidad de evitar la concentración del mercado de IA, fomentar la cooperación internacional y desarrollar un marco regulatorio que garantice el acceso equitativo a esta tecnología. También subraya la importancia de establecer medidas de confianza y seguridad para maximizar los beneficios de la IA a nivel global.
El gobierno británico justificó su decisión argumentando que solo se sumaría a iniciativas alineadas con sus intereses nacionales. Un portavoz del primer ministro Keir Starmer señaló que el acuerdo carecía de la firmeza necesaria en materia de seguridad. En el caso de Estados Unidos, no se emitió una declaración oficial, pero el vicepresidente J.D. Vance advirtió que una regulación excesiva podría frenar el crecimiento del sector. Según Vance, normativas como la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea podrían convertirse en mecanismos de censura.
Durante la cumbre, el presidente francés Emmanuel Macron insistió en la necesidad de regulaciones más flexibles para que Europa siga siendo competitiva en la industria. Anunció una inversión de 109,000 millones de euros para desarrollar infraestructura local de IA, incluyendo 35 nuevos centros de datos. En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la Ley de IA del bloque, asegurando que busca unificar la regulación en los 27 Estados miembros y reducir la burocracia. Además, adelantó que Bruselas destinará 50,000 millones de euros adicionales a la investigación y desarrollo en IA, complementando los 150,000 millones de la Iniciativa Europea de Campeones de la Inteligencia Artificial.
El debate sobre la regulación de la IA sigue en curso, con posturas divididas entre quienes buscan mayor control para garantizar la seguridad y quienes temen que restricciones excesivas limiten la innovación y el crecimiento del sector.





