UKU, el juego de memoria que promueve la biodiversidad y la identidad ancestral de Ecuador

La arquitecta ecuatoriana Ana García desarrolló un innovador juego de memoria enfocado en la biodiversidad y las culturas del Ecuador. La propuesta invita a recorrer, de forma lúdica y educativa, los paisajes naturales, especies emblemáticas y tradiciones ancestrales del país andino.

El proyecto lleva por nombre ‘UKU’, que en quichua significa “profundo”, y se concibe como un “viaje” interactivo por montañas, animales, flores y pueblos originarios. A sus 70 años, García se apoyó en investigaciones realizadas junto al museo Mindalae para crear fichas mnemotécnicas que rescatan saberes ancestrales. Las primeras ediciones incluyeron referencias a las culturas Pasto, Valdivia y Quijos, representadas en 20 pares de imágenes a color, diseñadas para jugar entre dos o más personas.

El enfoque educativo también resalta la riqueza natural del país. En una de las colecciones, García recuerda que «Ecuador equivale al 1,4 % de la superficie conjunta de Estados Unidos y Europa Occidental«, pero aun así se encuentra entre los territorios más biodiversos del mundo. En el caso de los colibríes, el país alberga 133 especies, mientras que en Estados Unidos «solo existen 15».

Las temáticas del juego se ampliaron conforme surgieron nuevas oportunidades y colaboraciones. La colección sobre aves de la Amazonía nació gracias al apoyo de un extranjero que compartió un libro sobre las especies más representativas de la región. Otros colaboradores, como el fotógrafo Jorge Anhalzer, se sumaron de manera voluntaria, ya que los intentos por obtener apoyo estatal no tuvieron éxito. «Lo único que tenía eran mis fondos de la jubilación», explica García, quien asegura que el proyecto avanza «poco a poco, un trabajo de hormiga».

Hasta ahora, ‘UKU’ cuenta con 14 colecciones dedicadas a ranas, mariposas, orquídeas, bromelias, piezas arqueológicas de la cultura Jama-Coaque y objetos tradicionales como las mukawas, vasijas decoradas con pinceles elaborados con cabello, en las que cada trazo conserva la memoria del pueblo kichwa. Entre los proyectos pendientes figuran una colección sobre especies de las islas Galápagos, otra sobre plantas nativas y una más centrada en polillas, que, según García, muchas veces «son más bonitas que algunas mariposas».

Más allá de la difusión del conocimiento ambiental y cultural, la creadora busca fomentar la convivencia y reducir la dependencia de la tecnología. El juego, apto para todas las edades, permite «interactuar mucho con la familia, gente mayor con niños, y eso le da mayor disfrute». Aunque ‘UKU’ se comercializa, el objetivo principal no es económico. «Trato de donar a escuelas, bibliotecas públicas donde podría tener mayor impacto», especialmente entre personas que no tienen acceso a viajar o conocer directamente estos ecosistemas.

Con esta iniciativa, Ana García no solo ha logrado que los jugadores identifiquen especies y tradiciones, sino que también ha despertado un espíritu explorador: algunos participantes, tras jugar, han decidido visitar los lugares que descubrieron a través de las fichas, llevando el aprendizaje del tablero a la experiencia real.

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