Sony estaría evaluando posponer el lanzamiento de la próxima generación de PlayStation hasta 2028 o incluso 2029, ante la creciente escasez y encarecimiento de componentes de memoria y almacenamiento, impulsados por la alta demanda de infraestructura para inteligencia artificial.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg, aunque la firma japonesa no ha revelado detalles oficiales sobre su futura consola —ni nombre ni fecha de estreno—, el ajuste modificaría el ciclo habitual de renovación de hardware de la marca. Tradicionalmente, las consolas PlayStation mantienen un periodo de vida cercano a seis años; la PlayStation 5 debutó en 2020.
La presión sobre la cadena de suministro tecnológica no sólo afecta a Sony. El auge de la IA ha disparado la demanda de chips de memoria avanzada y sistemas de almacenamiento, lo que ha reducido la disponibilidad para otras industrias, incluidos los videojuegos. Empresas como Valve Corporation también han advertido ajustes en calendarios de producción y precios de sus dispositivos.
En paralelo, Nintendo analiza un posible incremento en el precio de su consola más reciente, la Nintendo Switch 2, lanzada en junio de 2025, como medida para enfrentar el aumento en costos de componentes.
El eventual retraso de la nueva PlayStation representaría un cambio relevante en la estrategia comercial de Sony, que en procesos regulatorios anteriores había anticipado que su siguiente consola no llegaría antes de 2027. Sin embargo, el actual entorno tecnológico podría extender aún más ese calendario.
La industria del videojuego enfrenta así un escenario marcado por la competencia por recursos clave, en medio del crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y su impacto en el mercado global de semiconductores.





