Thaddeus Daniel Pierce nació el 26 de julio de 2024 en London, Ohio, tras la implantación de un embrión concebido en 1994, lo que lo convierte en uno de los bebés con el embrión congelado por más tiempo en lograr un nacimiento exitoso.
Sus padres, Lindsey Pierce, de 35 años, y Tim Pierce, de 34, adoptaron el embrión a través del programa Snowflakes, una iniciativa especializada en la donación de embriones congelados. El embrión fue creado originalmente por Linda Archerd, ahora de 62 años, y su entonces esposo, durante un tratamiento de fertilidad en 1994. Archerd guardó el embrión durante décadas, ya que no deseaba destruirlo ni donarlo a la investigación.
A pesar de que varias agencias médicas se negaron a manejar el embrión por considerar que su viabilidad era baja tras más de 30 años de congelación, Snowflakes aceptó evaluarlo. El programa realizó pruebas de viabilidad antes de la transferencia uterina y cumplió con los requisitos de Archerd: entregar el embrión a una familia estadounidense cristiana.
El nacimiento de Thaddeus supera el récord anterior, que pertenecía a Emma Wren Gibson, nacida en 2017 de un embrión congelado desde 1992. El récord fue certificado por el doctor Anick Bergeron, experto en medicina reproductiva, quien confirmó la fecha de congelación del embrión de Thaddeus.
El programa Snowflakes, operado por Nightlight Christian Adoptions, ha facilitado más de 1.300 nacimientos desde su creación en 1997. No revela el costo exacto del proceso de adopción embrionaria, aunque estima que oscila entre 15.000 y 20.000 dólares, incluyendo pruebas, transferencia y servicios legales.
Lindsey Pierce, quien tiene antecedentes de infertilidad, describió el nacimiento en entrevista con MIT Technology Review como “algo de una película de ciencia ficción”. Tanto ella como su esposo expresaron gratitud hacia Archerd y al programa por hacer posible la gestación.
El embarazo se desarrolló sin complicaciones y fue monitoreado por un equipo médico especializado en gestaciones de embriones donados. Thaddeus nació con 3.4 kilogramos y 50 centímetros de longitud, dentro de los parámetros normales.
Ni el centro médico que realizó la transferencia ni el hospital de nacimiento han revelado sus nombres. Tampoco se ha dado a conocer si existen otros embriones de la misma donante aún congelados.





