La Administración Federal de Aviación (FAA) exige una investigación sobre el accidente del vuelo descontrolado de la Starship de SpaceX de esta semana.
El vuelo de prueba del martes desde Texas duró más que las dos demostraciones fallidas anteriores del cohete más grande y poderoso del mundo, que terminaron en llamas sobre el Atlántico. La nave espacial más reciente logró recorrer la mitad del mundo hasta el Océano Índico, pero no sin antes entrar en giro y desintegrarse.
La FAA informó el viernes que no se reportaron heridos ni daños personales.
El propulsor de la primera etapa, reciclado de un vuelo anterior, también se desintegró al descender sobre el Golfo de México. Sin embargo, esto fue el resultado de pruebas deliberadamente extremas aprobadas previamente por la FAA.
Todos los restos de ambas secciones del cohete de 123 metros (403 pies) cayeron dentro de las zonas de peligro designadas, según la FAA.
La FAA supervisará la investigación de SpaceX, necesaria antes del lanzamiento de otra Starship. Elon Musk, director ejecutivo, afirmó que quiere acelerar los vuelos de prueba de Starship, con el objetivo final de lanzarlos a Marte. La NASA necesita Starship como medio para que los astronautas aterricen en la Luna en los próximos años.





