Freedom Chat, la aplicación de mensajería que se promociona como una alternativa segura, enfrenta cuestionamientos después de que salieran a la luz dos vulnerabilidades que comprometían información sensible de sus usuarios. Aunque ambas fallas ya fueron corregidas, su existencia ha generado preocupación entre quienes confiaron en la promesa de mantener sus datos en privado.
La alarma se encendió cuando el investigador de seguridad Eric Daigle descubrió que era posible adivinar números telefónicos registrados en la plataforma y acceder a los códigos PIN que los usuarios establecían para proteger su cuenta. Estas brechas, reveladas apenas la semana pasada, abrían la puerta a la exposición de información que debería permanecer cifrada.
Ante la ausencia de un canal oficial para reportar vulnerabilidades, Daigle decidió alertar primero a la prensa y luego al fundador de la app, Tanner Haas. Tras ser notificado, Haas confirmó que los PINs de todos los usuarios fueron restablecidos y que se añadieron nuevas medidas de protección, como la eliminación de escenarios donde los números telefónicos quedaban visibles y la implementación de un sistema que limita los intentos de autenticación desde los servidores.
Daigle señaló que logró enumerar los números telefónicos de aproximadamente 2,000 usuarios registrados desde el lanzamiento de la app en junio. El método empleado guarda similitudes con un estudio reciente de la Universidad de Viena, donde investigadores encontraron fallas en WhatsApp que permitieron recopilar datos de 3.5 mil millones de cuentas.
El investigador también detectó una segunda vulnerabilidad: los códigos PIN viajaban sin cifrado adecuado en el tráfico de red. Al usar una herramienta de inspección, descubrió que la aplicación enviaba los PINs de todos los usuarios a un canal público al que cualquiera con una cuenta tenía acceso por defecto. De esta forma, cualquier usuario podía, sin saberlo, recibir información altamente sensible de otros.
Tras la publicación de los hallazgos, Freedom Chat emitió una actualización en la que aseguró haber corregido las fallas. La empresa enfatizó que los mensajes de los usuarios nunca estuvieron en riesgo, dado que la plataforma no permite dispositivos vinculados. Sin embargo, reiteró que la privacidad sigue siendo su compromiso central.
Este episodio revive los cuestionamientos en torno al trabajo previo de Haas, cuyo proyecto anterior, Converso, fue retirado de las tiendas tras enfrentar críticas relacionadas con fallas de seguridad que comprometían la privacidad de sus usuarios.
A pesar de su aspiración de convertirse en un espacio seguro de comunicación, Freedom Chat enfrenta ahora el reto de reconstruir la confianza de sus usuarios. En un ecosistema digital cada vez más vulnerable, la solidez de las medidas de seguridad es indispensable para proteger la información personal y mantener la credibilidad de cualquier aplicación de mensajería.





