El auge de videos de “skincare” y maquillaje en TikTok ha impulsado que marcas de cosméticos comiencen a dirigir productos a niños pequeños, pese a que dermatólogos advierten que no deberían usarlos.
Un ejemplo reciente es el de la actriz canadiense Shay Mitchell, quien lanzó en noviembre su línea Rini, enfocada en menores desde los tres años. La marca ofrece mascarillas hidratantes con diseños de unicornio o pandas por alrededor de 6 dólares. Evereden, otra firma estadounidense fundada en 2018, también ha crecido al ofrecer espráis, tónicos y cremas para preadolescentes, alcanzando ingresos superiores a los 100 millones de dólares.
Sin embargo, especialistas insisten en que estos productos no son necesarios para la infancia. “Los niños solo requieren artículos básicos de higiene –como pasta dental, gel de baño– y protector solar cuando están al aire libre”, señala Laurence Coiffard, experta en cosmetología de la Universidad de Nantes.
Riesgos químicos y hormonales
En redes sociales proliferan videos de “Sephora Kids”, niñas muy jóvenes que imitan rutinas de belleza inspiradas en influencers. Lo que para muchas parece un juego, puede ser perjudicial.
Exponer la piel infantil a cosméticos diseñados para adultos implica contacto con químicos, disruptores endocrinos y fitoestrógenos que pueden alterar el desarrollo hormonal y favorecer alergias, advierten especialistas.
Para entender el fenómeno, las investigadoras Molly Hales y Sarah Rigali, de la Universidad Northwestern, se hicieron pasar por adolescentes de 13 años en TikTok. Tras analizar 100 videos creados por menores, documentaron casos como el de una niña que sufrió quemaduras por aplicar 14 productos en su rostro, y otra que se levantaba a las 4:30 de la mañana para cumplir su rutina diaria de belleza. La mayoría de los videos mostraba entre seis y más de una decena de productos, algunos de ellos cremas antiarrugas de alto costo.
Varias marcas populares entre niños y preadolescentes, como Glow, Drunk Elephant o The Ordinary, suelen promocionarse como “naturales”, pese a contener múltiples ingredientes irritantes.
Un modelo de belleza difícil de sostener
Las empresas que lanzan líneas para menores, como Rini, Evereden o Saint Crewe, aseguran que buscan ofrecer alternativas más seguras. Mitchell incluso afirma que su propuesta nace de “acompañar la curiosidad natural de los niños” y proporcionar productos “suaves y confiables” para las familias.
No obstante, investigadores advierten que estos artículos no solo pueden dañar la piel, sino también imponer estándares de belleza irreales y hábitos costosos desde edades muy tempranas. Hales subraya que este tipo de contenido normaliza rutinas complejas y caras que no corresponden a la niñez.
Desde el ámbito psicológico, expertos advierten que el uso de cosméticos puede distorsionar la autopercepción infantil. Pierre Vabres, de la Sociedad Francesa de Dermatología, señaló en una conferencia reciente que se corre el riesgo de “erotizar” la imagen de los menores y recordó que “un niño no es un adulto en miniatura, y un cosmético no es un juguete”.





