Singapur comenzó el desarrollo de robots humanoides con inteligencia artificial que podrían incorporarse a tareas de seguridad pública a partir de 2028, con aplicaciones que van desde el manejo de explosivos y sustancias peligrosas hasta la vigilancia de instalaciones penitenciarias.
La iniciativa estará a cargo de la HTX, la agencia de Ciencia y Tecnología del Ministerio del Interior de Singapur, que este jueves anunció la apertura del Centro de Robótica Humanoide (H2RC), una instalación gubernamental destinada a entrenar y probar a estos sistemas antes de un posible despliegue.
El proyecto busca que los robots realicen labores consideradas rutinarias, físicamente exigentes o de alto riesgo, de manera que los agentes humanos puedan concentrarse en actividades que requieran toma de decisiones, empatía y discreción.
De acuerdo con la HTX, los humanoides serán preparados para intervenir en escenarios relacionados con explosivos y otros materiales peligrosos, incluidos productos químicos y sustancias radiactivas. También se contempla su utilización en registros de celdas penitenciarias para detectar armas, drogas u otro tipo de contrabando.
Robots serán sometidos a pruebas antes de su despliegue
La agencia gubernamental planea construir dentro del centro escenarios que reproduzcan situaciones reales para entrenar a los robots. Estos espacios incluirán maquetas y entornos diseñados para poner a prueba las capacidades de las máquinas en condiciones similares a las que enfrentarían durante una operación.
Antes de ser utilizados en labores de seguridad, los humanoides deberán superar pruebas de ciberseguridad y fiabilidad, según informó la HTX.
Por ahora, el Gobierno de Singapur no ha informado cuántos robots pretende desarrollar o incorporar a sus cuerpos de seguridad. La meta planteada es ampliar la capacidad de respuesta ante emergencias y determinadas tareas de orden público, sin sustituir las funciones que requieren intervención humana.
El ministro de Justicia y viceministro de Interior, Edwin Tong, señaló que las tareas asignadas a los robots deberán realizarse de manera segura y confiable.
El proyecto forma parte de la apuesta de Singapur por incorporar inteligencia artificial y robótica en actividades gubernamentales, aunque el propio país también ha respaldado iniciativas internacionales que plantean mantener supervisión humana sobre el desarrollo y uso de estas tecnologías.
Singapur también pide supervisión humana de la IA
En septiembre, Singapur se sumó a otros 21 países para firmar una declaración internacional que plantea que el desarrollo de la inteligencia artificial debe mantenerse bajo supervisión humana.
Los países firmantes advirtieron sobre los riesgos que puede representar la IA para la seguridad cuando no existe una gestión adecuada. La preocupación ocurre mientras se desarrollan sistemas capaces de ejecutar determinadas tareas con un mayor nivel de autonomía.
El proyecto de robots humanoides para seguridad plantea precisamente uno de esos escenarios: máquinas capaces de realizar actividades físicas y peligrosas, pero sujetas a protocolos de control, pruebas de fiabilidad y supervisión antes de entrar en operación.
Singapur prevé que los primeros resultados de este programa puedan traducirse en aplicaciones de seguridad hacia 2028, aunque todavía no se han definido públicamente el número de unidades ni las funciones específicas que tendrán durante un eventual despliegue.




