China realizó con éxito el lanzamiento inaugural del cohete Long March 8A desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan. Este evento marca un avance significativo en los esfuerzos del país por fortalecer su presencia en la órbita terrestre baja (LEO) y competir con constelaciones satelitales como Starlink de SpaceX.
El Long March 8A, desarrollado por la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento (CALT), es una versión mejorada del Long March 8 original. Con una altura de 50.5 metros y una masa de despegue de 371,000 kilogramos, el cohete es capaz de transportar hasta 7,000 kilogramos a una órbita sincrónica solar de 700 kilómetros de altitud. Esta mejora se debe en parte a una segunda etapa ampliada de hidrógeno líquido y oxígeno líquido, equipada con dos motores YF-75H que proporcionan un empuje total de aproximadamente 480,000 kilogramos.
Durante su vuelo inaugural, el Long March 8A desplegó con éxito un grupo de satélites destinados a la constelación nacional de banda ancha Guowang. Esta constelación forma parte de la iniciativa de China para establecer una red masiva de satélites que proporcionen servicios de internet global, buscando así reducir la brecha digital y ofrecer conectividad en áreas remotas.
El desarrollo del Long March 8A amplía las capacidades de China para el despliegue eficiente de constelaciones satelitales, ofreciendo mayor flexibilidad operativa. Aunque inicialmente se consideró la reutilización de los propulsores laterales, CALT ha decidido enfocar sus esfuerzos en el desarrollo de lanzadores reutilizables como los modelos Long March 9, 10 y 12.
Este lanzamiento es el primero de una serie de diez misiones planificadas para 2025 que utilizarán la familia de cohetes Long March 8, de las cuales se espera que al menos cinco sean realizadas por el Long March 8A. Estas misiones están diseñadas para fortalecer la infraestructura espacial de China y consolidar su posición en el sector de las comunicaciones satelitales.
Con el éxito del Long March 8A, China da un paso importante hacia la expansión de su presencia en la órbita terrestre baja, posicionándose como un competidor clave en el ámbito de las constelaciones satelitales y la conectividad global.





